lunes, 28 de mayo de 2012

¿Mi felicidad? Tu sonrisa.

Tienes una sonrisa capaz de mover montañas, de calmar la más cruda tempestad e incluso de hacer que cambie el movimiento de las olas del mar. Y cuando sonríes, el mundo entero para simplemente para ver el brillo de tus dientes y el perfil de tus labios. Amaina la peor tormenta y hasta los más infelices encuentran la felicidad. Se acelera mi pulso y aumenta el ritmo cardíaco de los latidos de mi corazón. Cuando sonríes a quemarropa contra el filo de mi boca, estremeces desde el primero hasta el último de mis sentidos. Te conviertes en el dueño de mis sueños y suspiros. Es ver esa sonrisa y sacar yo una, torpemente, inevitablemente, sin poder reaccionar de otro modo que quedándome anonadada en tus labios.
¿Mi felicidad? Tu sonrisa.

viernes, 27 de abril de 2012

Verdades como casas

Hace un par de años, en un lugar del cual no me acuerdo y en una fecha desconocida, le vi por primera vez. El cielo estaba despejado, no había ninguna nube que tapara el más mínimo rayo de luz que desprendía el sol. Todo sucedió muy deprisa, él se acercó a mí y yo, tímidamente, intenté no quedarme anonadada entre esos perfectos rasgos de su rostro, ese magnífico olor que desprendía cuando caminaba gracias a la suave brisa que lo esparcía alrededor de quién lo tuviera cerca.
En ese instante perdí la noción del tiempo, sentí que solo estábamos nosotros dos en el planeta, sentí que había encontrado lo que siempre había querido, lo que siempre había soñado tener. 
Nuestras miradas se cruzaron; en su cara, un libro abierto. Me miraba con cierta ternura, con esa sonrisa de medio lado que consiguió cautivarme en un segundo. No hicieron falta preguntas, solo nos abrazamos y ahí sentí estar más protegida que nunca, en sus brazos. 
Sus ojos color miel me hicieron esclava de sus suspiros; ojos que cuando te miran fijamente te hacen ver las cosas desde otra perspectiva, que te hacen ser mejor persona de un segundo a otro. 
Sus labios privaron mi libertad, convirtiéndome en prisionera de sus besos y dejando a los demás en el olvido, permaneciendo él, el único, en mi pensamiento. Repentinamente, sonrió. Su sonrisa cálida iluminó el lugar donde nos encontrábamos y en ese momento supe que me había enamorado, supe que el destino había jugado a nuestro favor con intención de unirnos para el resto de nuestras vidas. 
Su voz, era la voz a la que hubiera respondido estuviese viva o muerta, estoy casi segura de ello. 
Él es la canción de la que no me cansaría nunca, quien me hace estremecer cuando roza con sus labios mi nuca. Es la razón por la que vivo, mi fuente de inspiración gracias a la que escribo. Es esa luz que brilla siempre en la oscuridad, un apoyo completamente incondicional. Es la nota que le faltaba a mi compás, la única persona que no dejo de pensar. Él es la razón de mi existir, por que sin él, no sería tan feliz. Él es mi ser, la persona que a mi lado siempre he anhelado tener. 
Sin él, mis silencio se convertiría en soledad, mis lágrimas ahogarían el mar. Porque le quiero, por encima de todo y todos, por encima de cualquier pero. Mis días no cobrarían vida, no tendrían este color que solo él le ha dado con el paso del tiempo, mi existencia no tendría sentido, ni mi corazón fuerzas para latir.
Los dos estamos locamente enamorados.
Él es mi presente, será mi futuro y es lo mejor que me ha pasado.

domingo, 22 de abril de 2012

Mamá, felicidades.


Mamá, es tu cumpleaños y aunque seas un añito más vieja, aunque ahora te me vuelvas una peleona, te quiero como el primer día. 
Eres esa persona que me hace sacar una sonrisa hasta en los peores momentos, quien me hace llorar de risa con sus tonterías, la única capaz de darle a este mundo esa pizquita de color. Esa persona con la que peleo todos los días, la que batalla porque haga la cama y deje la pereza de lado, la que siempre aunque no queira reconocerlo, tiene la razón. Una persona inteligente, buena, sencilla y sensible; pero sobre todo fuerte, muy fuerte. Porque pocas personas enfrentarían las cosas por las que has pasado como tú, campeona. Y aunque pocas veces te demuestre que te quiero, te quiero por encima de cualquier pero. Y es que sin ti mi silencio sería soledad y mis lágrimas ahogarían el mar. Eres lo mejor de este mundo, lo más importante para mí, eres esa lucecita capaz de guiar a quien se pierde en un lúgubre, sombrío y helado túnel. Eres la voz a la que respondería estuviese viva o inconsciente. No me canso de repetir que quiero que a partir de hoy, todos los días de tu vida sean cada vez mejores, porque ya es hora de dejar de sufrir para alegrarse un poco... ¿no crees? Y que si quieres hablar de algo, aquí estoy para lo que necesites y cuando quieras. Si quieres ir un día al cine, vamos las dos solas a tomar algo y a hacer cosas de madre e hija. No te preocupes por abuelo, todo va a salir bien. 
Y si sale mal, son cosas de la vida y nada dura para siempre, pero tienes que seguir adelante y mirar por el futuro y lo que pasé pues pasará. 
"Buenos días princesa, he soñado contigo. Íbamos al cine y tu llevabas puesto aquel vestido rosa que me gusta tanto. Solo pienso en ti princesa, en ti... Y ahora..." 
Que la vida no consiste en refugiarse de la lluvia en el primer toldo que te encuentres, la vida consiste en aprender a bailar bajo la lluvia. En sonreír cuando más mal estés y dejar que te hagan feliz. No te martirices porque más buena no podrías ser.
FELICES 39, fíjate que pensé que tenías 18 añitos porque ese cutis no conserva así cualquiera eh (; Y no dejes de sonreír, porque verte sonreír es la razón de mi existir.
No cabe duda...
y duda se bajó del autobús.
JAJAJAJAJA, espero haberte subido los ánimos con el desayuno de esta mañana y con esta pequeña demostración de mi amor por ti. Quererte es poco mamá.

sábado, 24 de marzo de 2012

Recuérdame.


Capítulo 3.
Llegaron a Miami, a la casa de Paige. 
Aquello era increíble, habían casa lujosas, a modo de chalets. Se notaba que la familia de Paige tenía bastante dinero.
Era la primera vez que Sandy veía una casa en la playa tan grande, hasta con piscina. Se preguntaba `¿Para qué una piscina en una casa que está al lado de la playa?´. 
Entraron, dejaron las cosas y se instalaron en aquel lujoso "chalet" de playa. Seguidamente se pusieron el bikini, Sandy no quería pero en fin, la obligaron Dee y Paige, y fueron corriendo, literalmente, hasta la playa. Antes de llegar un coche con unos "tíos buenorros", como los llamaban Dee y Paige, apretaron el claxon y les ofrecieron llevarles en su descapotable de paquete. 
Habían tres chicos, el que se pilló por Paige se llamaba Paul, el que no dejaba de mirar fijamente a Dee se llamaba Edward. Pero el tercer chico, él se llamaba Jacob. No parecía nada extrovertido, era más bien como Sandy. La miraba de reojo, con cierta timidez por si cruzaban sus miradas. No había tensión entre Paige y Paul, ni entre Dee y Edward. Pero había algo entre las miradas de Jacob y las de Sandy, y no era tensión precisamente.  
En ese momento, llegaron a la playa, y un chico con una botella de Vodka se acercó a Sandy. Estaban todos juntos, pero Sandy en realidad estaba en otro lugar; estaba en el pensamiento de Dean. 
-Hey guapa, ¿quieres un trago? -parecía estar un poco sobrio aquel muchacho-
-No, gracias. No bebo. -Sandy lo retiró de su camino para continuar el suyo hasta llegar al agua-
-Podríamos pasarla bien los dos juntos... -el muchacho era muy atractivo, pero Sandy no prestó atención a sus palabras- 
El joven, posó su mano en la cintura de Sandy y la apretó fuertemente contra él tirando la botella de Vodka y besándola. 
Sandy le mordió los labios y se separó de él rapidamente.
-Pero, ¿qué haces tía? ¿eres tonta? -Le proporcionó un golpe un tanto fuerte a Sandy, haciéndola caer en la arena-
Jacob, desde un lugar remoto y cerca de Sandy lo observó todo y no pudo evitar levantarse y golpear a aquel desgraciado.
Sandy se quedó incrédula, ¿por qué hizo aquello Jacob?
Los demás no vieron nada ya que estaban en el agua divirtiéndose. 
-Muchas gracias, Jacob... -Sandy se levantó torpemente con la ayuda de Jacob-
-Eres preciosa.- Jacob acarició el rostro de Sandy, con ternura, y posó sus dedos en el filo de sus labios. De repente, se fue. Se fue de la playa corriendo.-
-¡Espera! -Sandy salió detrás de él, como había salido corriendo hacía solo una semana tras Dean.- 
Se dio cuenta de que iba a ninguna parte, así que paró de correr y se sentó en la arena, más bien dicho, se dejó caer.


*Mientras tanto, Dean y Jasmine...*
Estaban en la habitación de Dean, acostados en la cama y desnudos. Acababan de hacer el amor, bueno, no era acto de amor precisamente pero lo habían hecho, como días atrás. 
-Jasmine, vete, ya está venga. -Dean la invitó a salir de su cama-
-No me voy a ir cariño... -Jasmine le besó-
-Que te largues, pírate ya anda. -Dean le apartó con brusquedad-
-No me digas que estás pensando en la mojigata de Sandy otra vez. Chaval, está en Miami, alrededor de cientos de tíos buenos y alguno le robará su virginidad y no podrás hacer nada al respecto.
-¡Fuera! -Dean empujó a Jasmine.-
-Como quieras. -Jasmine se fue por donde había venido-
`Yo no la quiero, no estoy enamorado de ella ni de nadie.´ Se intentaba convencer a sí mismo Dean pensando en Sandy.


*En Miami...*
-Tía, ¿qué haces ahí? -Dee fue corriendo donde estaba Sandy-
-Nada... Nada... ¿Sabes dónde ha ido Jacob? 
-Ahhhh ya entiendo, que te pillaste por Jacob... -Se rió-
-No seas tonta, yo no estoy pillada por nadie.
-Ya claro, lo que tú digas San. Anda vamos al agua.
Sandy siguió a Dee hasta donde estaban Paige, Paul y Edward.
Llegó la noche, lo que suponía tranquilidad y hora de regresar al chalet. Sandy estaba muy confusa.
-No, tía, no. -Decía Sandy a Paige entre suspiros-
-Tía, lo pasaremos bien. Así conocerás a más gente y saldrás de esa burbuja anti-social que tienes. -Paige hizo reír a Sandy con lo de la burbuja "anti-social" y Sandy cedió-
Sí, lo que parecía que iba a ser una noche tranquila Paige lo había convertido en una fiesta en su casa.
Sandy tenía la esperanza de que, de algún modo y otro, Jacob asistiera. 
 

domingo, 18 de marzo de 2012

Recuérdame.



Capítulo 2.
Sandy siguió persiguiendo a Dean como si en ello llevara la vida. Hasta que por fin, tras saltar la valla del insti, lo logró alcanzar.
-¡Dean! -gritó Sandy al agarrar la capucha de Dean-
-Pero... ¿para qué me sigues? -Dean miró fijamente a Sandy-
Las lágrimas habían dejado de perseguir a Sandy hacía ya rato, debido al acelerado pulso cardíaco y al viento cuando golpeaba su frágil rostro con ímpetu.
-¿Por qué te has echado a correr cuando me miraste? -Sandy acarició la barbilla de Dean, para que la mirara a los ojos directamente-
-Porque estoy harto, estoy harto de que siempre andes jugando con nosotros. Estoy cansado ya, tía. Decídete, ¿no? -A Dean se le pusieron los ojos vidriosos- Y huí de tu rostro, donde no he encontrado imperfección alguna. Porque cuando te veo llorar y estás con Sam, la rabia me come por dentro porque no puedo ir y secártelas yo con mis propias manos...
-Dean, yo no estoy jugando con vosotros. -Sandy lo dejó muy claro, más claro que el agua-
-Sandy estoy harto ya, de verdad. Podría estar con cientos de chicas del instituto y sin embargo siempre pienso en ti, joder no sé qué me pasa ahora contigo. ¿Ah no? ¿No estás jugando con nosotros? ¿Qué estás haciendo entonces?
-Siempre has sido tú el único -Sandy dijo en un hilo de voz-
-¿Qué has dicho? -Dean abrió los ojos perplejo e incrédulo-
-Que siempre has sido tú, el único -gritó Sandy-
Dean no dijo nada, Sandy solo se preguntaba en esos segundos `¿por qué coño has dicho nada?`, `la has cagado tía, la has cagado bien´.
En ese entonces, mientras Sandy miraba a Dean, apareció Jasmine allí, desconcertada, junto con un par de amigos de Dean. Unos chulitos y la barbie, genial. Lo que le faltaba ahora.
-Jasmine: ¡Dean! ¿Qué haces aquí con esta? -Jasmine miró de arriba a abajo a Sandy-
-Tío, Dean, ¿qué haces con esta? ¿No te han castigado por su culpa? -Uno de sus amigos intervino, se llamaba Zayn- ¡Es una friki!
Sandy esperaba que Dean actuara defendiéndola, pero él solo se limitó a acercarse a su cuello para decirle:
-Olvida todo lo que te he dicho, no te quiero ni siento nada por ti.
Entoces, Sandy, incrédula, viendo cómo sus figuras se perdían rumbo al insti, se derrumbó precipitándose al suelo.
-Nadie deja de querer a nadie en 24 horas- se dijo para sí misma en voz baja-
-¿Qué has dicho Sandy? -era Sam. Sam había llegado allí y estaba con ella.-
-Eh, nada... Esto, me voy...
-¿Cómo te vas a ir, si tienes que ir a clase?
-Paso de ir, me largo a hacer novillos -Sandy intentó interpretar el papel de niña rebelde-
-Sandy, ¿qué te ha hecho? -Sam acarició su mejilla- Te juro que como te haya hecho daño lo reviento a ostias, te lo juro. -Apretó el puño de la mano que le quedó libre, y las venas de su cuello se hincharon como si ardiera por dentro y le fueran a explotar-
-No me ha hecho nada -dijo Sandy aguantando las lágrimas-
Sandy salió corriendo, no le dio tiempo a Sam de reaccionar.
-Sandy, ¡espera! ¿dónde vas? -gritó desconsolado Sam, sin obtener respuesta alguna por parte de la joven-
Después de una semana, por fin era verano. Bueno, "por fin" opinaban Dee y Paige, pero no Sandy. 
*Cuando Sandy estaba en su habitación el 24 de Junio, eran las 6 de la mañana, y ella acostumbraba a levantarse a las 12 o a la hora del almuerzo, hasta que sonó su teléfono móvil, su viejo Xperia que no cambiaba por nada del mundo.
>>¿Quién coño me despierta a las seis de la mañana el primer día de verano?<< Pensaba para sus adentros, muy enojada.
-¿Sí? -Sandy descolgó el móvil desganada-
-¿Te he despertado? -Asombrada, respondió Paige con alguna que otra risita-
-¿Tú qué crees Paige?
-Vale, eso es un sí imagino... Pues nada, que hagas las maletas que nos vamos hasta principios de Agosto a mi casa de la playa -Gritó Paige, emocionada-
-Joder tía no me grites así... -Sandy apartó el teléfono de sus oídos hasta que Paige terminó de gritar- ¿Qué? ¿Ya? ¿Tan pronto?
-Sí, ya. A las 8 pasamos Dee y yo en el descapotable de mi padre a recogerte, estaremos solas en verano. Solo nosotras, en la playa y mogollón de buenorros. Ya verás. 
-Pfff, vaaaale. -Sandy respondió a Paige sin emoción alguna, no era un plan que le entusiasmara en realidad-
Eran las 8 en punto y allí estaba el coche, Sandy había desayunado y había preparado las maletas para emprender rumbo a la playa con sus dos mejores amigas. Se subió al coche.
-Será un verano inolvidable -Dee sonrió a Paige y Sandy-

viernes, 16 de marzo de 2012

Querida Mariah, soy John.

Querida Mariah, soy John, y llevas toda la razón cuando dices que siempre nos quedará París.
Respecto a lo de una nueva vida... Sí la tengo. Mas no amo a la mujer con quien he tenido dos niños preciosos, te sigo amando a ti. No he podido olvidar aquellas tardes de verano paseando en barca por el lago, respirando tu aire y soñando tus sueños. Compartiendo habitación, e incluso cama. Viéndote dormir, observando cada una de las facciones de tu rostro mientras yacías sobre mi pecho, dormida. 
Nunca leí las otras cartas, no las llegaste a enviar. Las mías supongo que tampoco las recibiste, y llevo esperando este día desde que me fui del pueblo. 
Mariah, te amo. París, espéranos que estamos a tiempo.

Querido John.


Hola John, todo ha cambiado desde que te fuiste. Nada es igual, absolutamente nada.
A pesar de que hayan pasado diez años yo no te he olvidado, y tampoco he olvidado esa sonrisa pícara que se te escapaba cada vez que me veías tropezar... Por no hablar de esos hoyuelos que tienes en tus mofletes, cómo me gustaban.
Los días han sido blancos y negros desde tu ida, ya que ni el gris ha hecho acto de presencia en tanto tiempo. Y no me importa lo que pienses por haberte escrito más de mil y una cartas de amor, aunque seguramente ya tienes tu vida hecha y estés casado, con algún que otro hijo y una maravillosa esposa.
Sé que esto no cambiará nada John, pero siempre nos quedará París.